El invierno se termina el la Cité Universitaire

Para conocer un poco la historia, la Wikipedia lo explica muy bien.

De primera mano, decir que son muchas casas llenas de gente de todos los países. Hay fiesta todos los fines de semana, hay debates, exposiciones, cine, etc. Es como una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad y siempre hay algo que hacer. Los edificios están inspirados en la arquitectura de sus respectivos países, o al menos intentan emularla. Añado varias fotos de las principales casas, una postal invernal que hice cuando terminaba la gran ola de frío de enero de 2009.

Casa de Bélgica

Casa de Bélgica

Fundación Deutsch de la Meurthe

Fundación Deutsch de la Meurthe

Colegio Franco-Británico

Colegio Franco-Británico

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Recuperados los 5 kg perdidos

dscn0478En Francia, los franceses son bastante escasos comiendo. Digamos que comer en exceso les parece algo vulgar, por lo que con un pequeño entrante y un plato principal, llenan el buche.

A mí me gusta comer bien, y en cantidad. Por eso, desde que llegué a París hasta que me fui a casa en Navidades perdí aproximadamente 5 kg. Esto no sólo fue consecuencia de la escasez en las comidas, sino también de los precios de los alimentos, de la vida de estudiante y, principalmente, el CROUS.

El CROUS es un conjunto de servicios para el alojamiento y la manutención de los estudiantes franceses. En concreto, son muy populares entre nosotros los “Resto-U” o “restaurants universitaires”, en donde es posible comer el menú del día por 2,85 euros. Ahora bien, es lógico que por ese precio tan ridículo, la calidad de la comida sea proporcional. Y lo es.

Por un menú tenemos 6 puntos, que han de ser repartidos al gusto. El plato del día (generalmente carne o pescado acompañado de dos guarniciones) vale 4 puntos. Hay entrantes de 1 y de 2 puntos, dependiendo de lo que sean. Lo mismo para los postres: tenemos plátanos por 1 punto y porciones de tarta de frambuesa por 2 puntos. Como yo tengo mucha hambre, suelo cogerme dos entrantes de 1 punto (generalmente uno de embutidos y otro de atún con salsa de tomate) y el plato del día. No obstante, los más golosos optan por llevarse plato del día y dos postres, o un buen pedazo de tarta.

Otra de las características principales de estos restaurantes, son las colas que se forman. En hora punta, hemos llegado a estar esperando hasta 40 minutos para poder comer, eso sí, siempre antes de las 14:00. A esa hora, los responsables del mantenimiento del comedor piden amablemente a las personas que abandonen el local. La hora del almuerzo suele ser entre las 12:30 y las 13:30.

El domingo no existe una comida corriente en los restaurantes del CROUS. Lo que se ofrece es un “brunch” (breakfast+lunch). En éste es posible comer embutidos, huevos cocidos y otros productos salados, aunque también se ofrecen croissants, tostadas y zumos. Digamos que, como el domingo a nadie le apetece ponerse a cocinar y esta comida es más abundante, la solución de “brunchear” en el CROUS es muy socorrida.

Personalmente, aún no lo he hecho. Pero ya tengo cita con mi amiga Miriam y otros compañeros Erasmus para irnos a tomar el brunch al CROUS de Port Royal este domingo. Mañana vuelvo a París, y vuelvo con 5 kg de más: los que había perdido antes de Navidades. Las fiestas en familia sientan fenomenal.

Pronto actualizaré con fotos para ilustrar estos momentos tan típicos en la vida de los Erasmus.

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Europa

Me he inscrito esta mañana para votar en París en las Elecciones al Parlamento Europeo. Tenía la opción de votar en España (por los candidatos de España) o en Francia (por los candidatos de Francia). Así que, por evitar papeleos de voto por correo, he decidido inscribirme en París.

Por si alguien necesita información, lo básico es hacerlo antes del 31 de diciembre. Basta con llevar el DNI o Pasaporte y una “attestation de domicile” (un contrato, los pagos de las últimas facturas…). El funcionario encargado me ha atendido muy bien y, además de recopilar mis datos, me entregó un formulario sobre el honor, en el que aseguraba que no votaría en España y sólo votaría una vez, es decir, en Francia.

Con el justificante que he recibido, sólo me queda esperar una carta en la que se confirme mi urna y colegio electoral, que recibiré en torno a marzo.

Todo esto sirve de apoyo para ilustrar que me he presentado al Concurso 2009 de Blogs, Posts y Videos sobre la UE. Está organizado por la Representación en España de la Comisión Europea y debe contener y fomentar experiencias de movilidad a través del programa Erasmus. Así que creo que, contando todo lo que ocurre, ¿a quién no le apetece un Erasmus?

Mañana ya vuelvo para España. Os dejo un par de postales navideñas que nos hicimos las Antonias y yo el viernes pasado. Fijaos en las vestimentas generales e imaginaos el frío que hacía. Brrr

¡Feliz Navidad a todos! Joyeux Noël à tous!

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Visita a los muertos

No es reciente, pero tampoco hace un siglo que estuve en el cementerio del Père-Lachaise. La visita se hizo esperar. Recuerdo que, la última vez que había estado en París, en una visita con el Colegio en septiembre de 2004, me escapé con mi compañera María Oblanca para intentar verlo, pero ya habían cerrado. Aquella vez intentamos saltar una valla e incluso sobornar a una vecina para que nos dejara pasar, pero nos fue imposible.

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Esta vez, fui acompañado de mi querida Repollo, que vino a visitarme desde Dortmund. El día era gris e inquietante, perfecto para pisar un camposanto. Puede sonar a cliché, pero se respiraba paz en el recinto.

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Estéticamente, era bastante diferente a los cementerios que ya conocía (los españoles, sin mucha novedad y los irlandeses, con muchos motivos célticos). Había grandes hileras de panteones familiares de todos los tamaños, que formaban pequeñas calles. De hecho, cada calle del cementerio tiene su nombre y éste está dividido en 93 áreas. Os podéis imaginar lo complicado que es moverse por el cementerio. Hay varios mapas en carteles y, en las tiendas cercanas, venden planos a 5 euros. Pero el negocio de la muerte no se queda aquí. Aunque actualmente sólo está permitido enterrar a familiares de los ya enterrados, el crematorio sigue funcionando. La zona para estas ceremonias está abierta a todos los públicos (entendemos que “públicos” ya fallecidos, está claro) y los familiares de los muertos pueden depositar sus cenizas en un jardín cercano al muero noreste. De hecho, pude tocar con mis propias manos unas cenizas que había sobre el césped. Suena morboso, pero siempre me inquietaba saber cómo sería una persona incinerada y bueno… Al tacto es similar a la arena de las playas canarias, aunque el color es gris cenizo.

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Me llamó la atención la cantidad de nacionalidades que se podían ver en las tumbas. Predominaban los franceses, aunque destacaban las tumbas de personas asiáticas e infinidad de judíos (la costumbre es depositar piedras sobre el sepulcro). También había una zona del camposanto en la que se podían ver monumentos del Holocausto y había militares y personas muertas en la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, pudimos ver varias placas conmemorativas de grandes tragedias aéreas en las que fallecieron franceses.

Aunque si por algo es famoso este cementerio, es por las tumbas de celebrities que alberga. Edith Piaff (con una tumba bastante estándar, por cierto), María Callas, Jim Morrison (escoltada por policías) y Oscar Wilde (llena de besos de los visitantes), son algunos de las personas repartidas en estas tumbas de los famosos.

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Todavía me quedan por visitar los cementerios de Montmartre y Montparnasse y, por supuesto, las catacumbas. Ganas no me faltan.


Amsterdam

El fin de semana pasado mis amigos españoles del Erasmus (no todos) y yo nos fuimos a Amsterdam. El viaje, en un principio, estaba planeado para ir alquilando un coche. Desgraciadamente, nos dimos cuenta de los suplementos a menores de 25 por el alquiler justo la semana antes, y tuvimos que cambiar el plan. Descartado el alquiler, nos compramos un billete de tren. Si lo hubiéramos comprado con tiempo, es muy barato, pero pagamos bastante para lo que era. El viaje era una necesidad imperiosa, así que para allá que nos fuimos.dscn0376

El tren es un martirio. Se supone que es el Thalys, un tren de “alta velocidad” que comunica París con Amsterdam, Bruselas, Colonia y otras ciudades europeas. Sin embargo, para los 500 kilómetros que separan París de Amsterdam, el trayecto dura 4 horas. Bastante largo para lo que debería ser con alta velocidad…

Llegamos a Amsterdam el viernes 14 a primera hora de la mañana, sin hostal y nada. No costó encontrar uno rápidamente. Un poco cutre, pero para un par de noches y para dormir, más que suficiente 🙂

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Ya había estado en Amsterdam antes, pero esta fue una ocasión para verlo con mucha más calma y descubrir lugares que antes no había visto. Me sorprendió el barrio de Jordaan. Con un ambiente bohemio y joven, eran muy numerosas las tiendas de flores, restaurantes de moda y pequeños mercados. Además, el encanto de los canales y los puentes sobre el río daba aún más vida a esta zona de la ciudad. Todo tenía el aspecto de una zona deliciosamente descuidada.

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Litetatura barata aparte, tuvimos tiempo de pisar sexshops del Barrio Rojo (Red light District). Hablando claramente, son todo puticlubs (escaparates de cristal donde las prostitutas se muestran de reclamo), sexshops y coffeeshops (tiendas donde venden marihuana y otras drogas blandas).

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Me sorprendió el precio de la vida, mucho más barata que en París. También agradecí muchísimo la existencia de Burger Kings (en Francia no existen). Y descubrí el porqué de la fama de los holandeses de ser un pueblo agarrado. Pagas por todo lo que consumes. Esto es lo lógico, pero… Me explico. En España o en Francia si pides sobrecitos de ketchup en cualquier sitio, te los dan gratis. Aquí por cada uno de ellos pagas lo que cuesta. También por las bolsas de plástico de las tiendas, por utilizar los aseos, etc etc.

Bien, ahora viene la carnaza para la chusma. Imagino que todo el mundo se esperaba una historia de drogas y sexo en nuestro viaje a Amsterdam. Contaré lo poco que me interesa, porque sé que la familia lee este blog!  Los que fuman, fumaron y se rieron mucho. Como yo no fumo tabaco ni porros directamente, tuve que fumar de shisha o “cachimba”, que es la única forma de la que puedo fumar. Me reí mucho, me relajé y subí al hostal a dormir. También tuvimos tiempo de probar un “spacecake”, pastelitos que llevan marihuana y hachís. La otra vez que estuve en Amsterdam los había probado, sin ningún efecto aparente. Esta vez me pegó muy fuerte y estuve llorando de la risa durante un buen rato. Muy divertido y recomendable para pasar un buen rato.

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Por último, están las setas, que fueron el motivo del viaje. Serán retiradas del mercado el 1 de diciembre, por orden del Ministerio de Sanidad neerlandés. Teníamos que aprovechar los últimos días, la semana fantástica. Ya había probado las mexicanas y las colombianas (con un efecto más físico), así que esta vez opté por las hawaianas, que me vendieron con la promesa de tener un potente viaje interior. ¿Efectos? Muchos y muy agradables. Estuve durante cuatro horas tumbado sobre la cama sin apenas pronunciar una palabra, muy relajado, imaginándome que estábamos en una jaima árabe y todo flotaba. Pensé muchísimo hasta el punto de que no recordaba dónde estábamos ni qué hacíamos allí. Y eso que tomé menos de la ración recomendada para una persona. No quiero ni imaginarme el viaje que puede tener alguien que se tome la ración completa.

En líneas generales, ese fue el viaje a Amsterdam. Añadir que nos hicimos este vídeo tan gracioso en el museo de Heineken. Espero que os haga gracia. Agradezco las visitas al blog y los comentarios. Besos con sabor a croissant.

Amigas y aliadas

Hoy voy a ser un poco frío y nada sentimental, aunque prometo hablar de mi experiencia del día a día. Más concretamente, sobre las tarjetas que utilizo a diario y sin las que la vida en París sería imposible.

La primera es la tarjeta de la habitación. Como es obvio, sin ella no podría entrar en la residencia, ni pasar al cuarto… Ni siquiera utilizar la lavandería donde, por cierto, me robaron un pantalón y una camiseta. Hay gente que es muy, pero que muy miserable. Afortunadamente, al existir la entrada con tarjeta magnética, hay un control de quién entra y sale de la lavandería 😉

Otra tarjeta muy prostituida es la ImagineR. Sirve para moverse en metro, autobús, tranvía, RER (trenes de cercanías) y Noctiliens (autobuses nocturnos). Hasta hace apenas dos semanas, utilizaba el pase ImagineR de Susana Villaverde, una amiga que estuvo el año pasado en París. Hay muchísimos controles en todos los medios de transporte y nunca me tocó ninguno. Esta mañana ha sido la primera vez que me lo han pedido. Y, orgullosamente, entregué mi pase. Todo en orden.dscn0263

La tarjeta de crédito es de Banque Populaire. Es necesario tener una cuenta bancaria francesa para casi todo. En este aspecto son muy franceses. Si no tienes cuenta bancaria, imposible contratar nada (aunque sea española). La pela es la pela y la France, c’est la France!

¿Qué haría yo sin mi carte Etudiant de Paris? Es necesaria para entrar en la Universidad. Hay dos hombres de seguridad que se la piden a todo el mundo, es peor que la discoteca… Y también para comer en el CROUS. Funciona como tarjeta monedero y con ella se pagan las comidas, a un precio de 2,90 el menú. El CROUS son comedores para estudiantes, a precios muy muy económicos y muy concurridos por igual. En hora punta es posible llegar a estar esperando durante 40 minutos para comer. La comida es un poco de rancho, pero qué le voy a hacer, soy Erasmus…

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A todos los que me leéis, gracias por los mensajes que dejáis. Me hacen mucha ilusión y me ayudan a no olvidar a toda la gente que está allí. Un beso fuerte para todos.

Se fue octubre…

Desde la última actualización pasaron muchas cosas. Un ataque de anginas asesinas, la noche de Halloween o la visita de dos grandes amigos de Madrid. En resumen, octubre murió y ya ha comenzado noviembre. Recapitulemos.

Las anginas. La amigdalitis, ese temido problema que cada año me fastidia los mejores momentos. Siempre caigo enfermo cuando hay algo muy importante: un viaje planeado a Londres, un examen de septiembre o, como ha sido el caso, la visita de dos buenos amigos a París. Estaba apuntada en mi agenda desde hace mucho tiempo y había cosas planeadas. Al final he tenido que darles una guía de viaje, decirles sitios para salir, y quedarme en cama para ver varias zonas de París el sábado, abrigadísimo eso sí. Hicimos fotos para inmortalizar esos momentos.

Halloween. Esa fiesta que ya no paramos de realizar año tras año. Me encanta y, por mucho que digan que es gringa, tiene orígenes celtas, o sea, europeos. Había una grandísima fiesta de disfraces organizada en la Maison Néerlandaise, al lado de mi casa. Todo jóvenes, entrada por 5 euros y ambiente garantizado hasta las 5 de la mañana. La cola era gigantesca y caía aguanieve. Así que optamos por intentar en las otras casas de países en las que había fiestas, por orden de preferencia la de Canadá, la de Estados Unidos y la de Portugal. En la de Canadá había que estar invitados por una persona de allí. Yo insistí en que Celine Dion y Alanis Morissette nos habían invitado, y los muy capullos no nos hicieron caso. Que se mueran Avril Lavigne y los alces. En la de Estados Unidos ni lo intentamos, porque era el mismo rollo.

Y bueno, como podéis comprender, nadie de la Cité Universitaire quería ir a la Casa de Portugal, por lo que nada más llegar fuimos bienvenidos. Había portugueses, brasileños, camboyanos y… coreanas. De hecho, Cristina mi amiga tuvo una conversación muy interesante con dos coreanas:

Cris: “Hola, ¿es esta la casa de Portugal?”

Coreanas: “Sí, sí”

Cris: “Ah qué bien. ¿Y vosotras sois portuguesas?”

Coreanas: “No, somos coreanas”

Nos hicimos muy amigos de un camboyano muy gracioso que, desde ya, es la mascota Erasmus. Lo llamamos Lollito (como Rollito pronunciado a la asiática).

Visita de Javi y Lucía. Como comenté antes, estaba prevista desde finales de septiembre. Ya tenía muchas ganas de quedar cada día con ellos para hacer turismo y ver cosas chulas y al final todo ha sido un poco mierda. Ha sido algo así como “hala chatos a dar una vuelta por ahí y si eso ya nos vemos un par de horas”. De todas formas, ayer estuvimos toda la tarde por ahí. Estuvimos viendo la Sorbona, Panteón, los Jardines de Luxemburgo y el Marais. Me hizo mucha ilusión verles. Estaban muy guapos los dos. Hoy iremos a Montmartre y daremos una vuelta por Campos Elíseos. Mañana vuelta al cole después de varios días postrado en la cama.

Un beso a todo el mundo 🙂